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Un millón de firmas puede contribuir a cambiar Europa

Un millón de firmas puede contribuir a cambiar Eur...

Existe un instrumento que muy poca gente conoce y que permite a los ciudadanos plantear un tema ante la Comisión Europea y exigir una respuesta. Se trata de la Iniciativa Ciudadana Europea (ICE), que desde 2012 constituye la primera forma de democracia directa transnacional puesta en práctica en el mundo.

LO MÁS IMPORTANTE

  • La ICE permite a los ciudadanos europeos pedir a la Comisión Europea que actúe sobre un determinado asunto y obliga a la institución a dar una respuesta pública.
  • Para que la iniciativa llegue a la Comisión Europea, es necesario reunir un millón de firmas en un plazo de doce meses, alcanzando además un umbral mínimo de firmas en al menos siete países.
  • Nature Has No Borders, promovida por la Fondazione Capellino, reclama un marco europeo que refuerce la conectividad ecológica entre territorios y aguas interiores.
  • La recogida de firmas comenzará el 15 de octubre de 2026 y finalizará el 14 de octubre de 2027.
  • Paralelamente, la Fondazione Capellino ha lanzado una convocatoria de 4 millones de euros destinada a financiar proyectos que contribuyan a restaurar la conectividad ecológica.

¿Cómo funciona?

 

Todo comienza con siete personas residentes en siete Estados miembros diferentes, que forman un comité y solicitan a la Comisión Europea que registre su iniciativa. Los requisitos son pocos: respetar los valores de la Unión y plantear una propuesta legislativa sobre un asunto en el que la Unión Europea tenga competencias para actuar.

Si la Comisión da luz verde, comienza la parte más exigente: reunir un millón de firmas en un plazo de doce meses y superar un umbral mínimo en al menos siete países (los umbrales varían en función del número de escaños que corresponde a cada país en el Parlamento Europeo). Las firmas pueden recogerse a través del portal de la Comisión Europea o mediante formularios en papel. Puede participar cualquier persona que tenga la edad mínima para votar en las elecciones europeas: 18 años en la mayoría de los países y 16 en Austria, Bélgica, Alemania y Malta.

Una vez finalizado el periodo de recogida, las autoridades nacionales verifican las firmas y certifican su validez. A continuación, los promotores se reúnen con la Comisión Europea y presentan la iniciativa ante el Parlamento Europeo, que puede organizar un debate en sesión plenaria y votar una resolución. En un plazo de seis meses, la Comisión debe presentar por escrito, en todas las lenguas oficiales de la Unión, qué medidas tiene previsto adoptar y los motivos que las justifican.

Incluso la decisión de no actuar debe estar públicamente justificada.

Nature Has No Borders: la naturaleza no se detiene ante las fronteras

 

Un lobo que cruza los Alpes o un río que desciende hacia la llanura no conocen las fronteras nacionales. Las normas que deberían protegerlos, en cambio, sí. Europa es uno de los continentes con mayor densidad de infraestructuras del planeta. Su extensa red de carreteras, vías férreas, naves industriales, canalizaciones y presas ha fragmentado los ecosistemas hasta convertirlos en islas desconectadas, haciendo que para muchas especies desplazarse sea cada vez más difícil, cuando no imposible.

Pero las consecuencias no afectan solo a los animales, sino también a todo lo que sus desplazamientos hacen posible. Son los insectos los que, al desplazarse, polinizan los cultivos; son las aves y los mamíferos los que dispersan las semillas que permiten regenerar los bosques, de los que dependen el agua que bebemos y los suelos que nos alimentan. Son servicios esenciales que nadie factura y que damos por sentados hasta que desaparecen.

La legislación medioambiental europea, por su parte, sigue avanzando de forma fragmentada, con una directiva para los hábitats y otra para las aguas. Lo que falta es un marco común que coordine la conectividad ecológica entre los ecosistemas terrestres y las aguas continentales, la cooperación transfronteriza y el refuerzo de la red Natura 2000. Esa es precisamente la petición de «Nature Has No Borders», la Iniciativa Ciudadana Europea promovida por Fondazione Capellino.

La recogida de firmas comenzará el 15 de octubre de 2026 y finalizará el 14 de octubre de 2027. La campaña se llevará a cabo en nueve países, Italia, Francia, Alemania, España, Austria, Bélgica, Países Bajos, Finlandia y Malta, pero podrá firmarla cualquier persona con derecho a voto en cualquiera de los 27 Estados miembros.

Paralelamente, «Nature Has No Borders» y Fondazione Capellino han puesto en marcha una convocatoria de 4 millones de euros para financiar proyectos destinados a restaurar la conectividad ecológica, que también serán seleccionados mediante el voto de los ciudadanos.

Se trata de dos iniciativas estrechamente vinculadas: la convocatoria demuestra sobre el terreno que es posible reconstruir la naturaleza, mientras que la ICE pide a Europa que haga de esa posibilidad una norma.

Pero, ¿funcionan realmente las ICE?

 

La historia reciente demuestra que sí. Al menos, en parte.

Si echamos la vista atrás, encontramos varios ejemplos de iniciativas que han logrado resultados concretos.

Right2Water impulsó la revisión de la Directiva sobre el agua potable, que introdujo normas más estrictas y amplió los puntos de acceso público al agua.

End the Cage Age, con 1,4 millones de firmas validadas en dieciocho Estados miembros, consiguió que la Comisión Europea se comprometiera a trabajar para eliminar el uso de jaulas en las explotaciones ganaderas.

«Ban Glyphosate» no consiguió la prohibición que reclamaba, pero sí logró que se hicieran públicos todos los estudios sobre seguridad alimentaria presentados ante las autoridades europeas.

En definitiva, incluso cuando una iniciativa no alcanza plenamente el objetivo que se había marcado, puede conseguir que un asunto entre en la agenda política europea y generar cambios concretos.

¿Qué ocurre a partir del 15 de octubre?

 

Firmar solo lleva un par de minutos. Hay que entrar en el portal de la Comisión Europea e indicar el país de origen, el nombre, los apellidos y el número de un documento de identidad. Estos datos se utilizan únicamente para verificar que detrás de cada firma hay una persona real con derecho a voto y se eliminan una vez finalizado el procedimiento.

A partir del 15 de octubre, el contador de «Nature Has No Borders» empieza de cero y la iniciativa tendrá doce meses para alcanzar el millón de firmas.

Para cualquier ciudadano europeo, es una oportunidad directa de participar en las decisiones que afectan al futuro de nuestros territorios y de nuestra naturaleza.


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