Cuando compras comida para tu perro o tu gato, probablemente te preguntas qué contiene, de dónde proceden sus ingredientes o si cubre adecuadamente sus necesidades nutricionales.
Pero, ¿te has preguntado alguna vez cómo saben las marcas si sus alimentos gustan a los animales o si se digieren correctamente?
Quizá no lo sepas, pero algunas de estas características se comprueban, precisamente, mediante pruebas con animales.
La legislación no exige que se realicen este tipo de pruebas de forma sistemática. Sin embargo, dependiendo de lo que se quiera evaluar y del tipo de producto, los perros y los gatos pueden participar en estudios destinados a comprobar determinadas características de un alimento, como su apetecibilidad o digestibilidad.
Y detrás de estos estudios hay una realidad que quizá conozcamos aún menos: los animales que participan en ellos no proceden de hogares, sino que nacen en centros de investigación o llegan a ellos cuando todavía son muy pequeños.
Son animales que, por tanto, no conocen el entorno de un hogar tradicional y que viven en instalaciones especializadas, siguiendo protocolos específicos y regímenes alimenticios estrictamente controlados.
En Almo Nature, hemos elegido hacerlo de otra manera.
No realizamos pruebas con animales.
Porque creemos que es posible desarrollar alimentos de calidad respetando plenamente el bienestar de los animales a los que van destinados.
Entonces, ¿cómo sabemos si nuestros alimentos gustan a perros y gatos? ¿Y cómo evaluamos su digestibilidad?
Te lo contamos.
En Almo Nature, no hay perros ni gatos en centros de investigación ni laboratorios
Para saber si un alimento realmente gusta a perros y gatos, hemos elegido un método que nos parece mucho más natural.
Realizamos pruebas de apetencia directamente en los hogares de los animales que participan en el estudio.
Los perros y gatos permanecen con sus familias, en su entorno habitual. No se les traslada a ningún laboratorio, no se les encierra ni se les somete a situaciones estresantes. Y, sobre todo, son libres de elegir.
En la práctica, podemos ofrecerles su alimento habitual junto con una de nuestras recetas y observar cuál prefieren. El objetivo es sencillo: conocer sus preferencias en las condiciones más naturales posibles.
Porque un perro o un gato no necesita estar en un entorno artificial para que podamos saber qué le gusta. A veces, simplemente hay que dejarle elegir.
¿Quiénes son estos perros y gatos?
No son animales criados para participar en pruebas. Son perros y gatos que viven con sus familias, en sus propios hogares. Las familias que participan en estos estudios lo hacen de forma voluntaria.
Por lo demás, sus mascotas siguen con su vida normal: comen, juegan, duermen y disfrutan de su día a día como siempre. La única diferencia es que, en determinados momentos, se les ofrece la posibilidad de elegir entre distintos alimentos para conocer sus preferencias.
¿Y si no le gusta? No se le obliga. Precisamente ahí está la clave de este enfoque: el animal es libre de elegir.
Pero ¿es suficiente para saber si un alimento es bueno para un animal?
No siempre.
Y aquí es importante hacer una distinción.
Que un alimento le guste a un perro o a un gato no significa necesariamente que sea nutricionalmente adecuado para él. Las pruebas de apetencia nos permiten conocer sus preferencias y saber qué alimentos prefiere.
La calidad nutricional, en cambio, depende de otros factores: la composición de la receta, el equilibrio de los nutrientes, la calidad de las materias primas y el conocimiento científico sobre nutrición animal.
Por eso, para valorar un alimento hay que tener en cuenta el conjunto de estos factores.
¿Y qué pasa con la digestibilidad?
La digestibilidad nos indica qué proporción de los nutrientes de un alimento puede ser digerida y absorbida por el organismo.
En Almo Nature, la digestibilidad de nuestras croquetas HFC se evalúa in vitro, es decir, mediante métodos de laboratorio que no requieren la participación de perros ni gatos.
De este modo, podemos obtener información sobre la digestibilidad del alimento sin recurrir a pruebas invasivas con animales.
Porque, para nosotros, respetar a perros y gatos también significa tenerlos en cuenta a la hora de desarrollar los alimentos que están destinados a ellos.