Al final, El Niño ha llegado.
Este fenómeno meteorológico cíclico, que provoca un aumento de la temperatura media del planeta cada pocos años, vuelve a hacerse notar.
Y, a diferencia de lo que ocurría hace unas décadas, ahora se suma al efecto del cambio climático, que no es ni cíclico ni natural, sino consecuencia de las actividades humanas y sin señales de desaceleración.
El resultado es que este verano existe un riesgo elevado de sufrir episodios de calor intenso, especialmente en las ciudades, donde el asfalto y las infraestructuras urbanas hacen que el aire sea aún más sofocante. Sin embargo, existen formas de hacer que los entornos urbanos sean menos hostiles para quienes los habitan. La Fondazione Capellino, propietaria al 100 % de la marca Almo Nature e invirtiendo sus beneficios netos en la defensa de la biodiversidad, contribuye a ponerlas en práctica en Florencia. Y sí, los árboles tienen mucho que ver, pero no son la única solución.
EN POCAS PALABRAS
1 El Niño, un fenómeno meteorológico cíclico, amenaza con sumarse al cambio climático provocado por el ser humano y hacer que este verano sea especialmente tórrido.
2 El calor del verano supone un peligro, sobre todo en las ciudades, donde las temperaturas son aún más extremas que en otros entornos.
3 Por eso, la Fondazione Capellino está probando en Florencia y Barcelona soluciones basadas en la naturaleza.
¿Debemos temer al verano?
Las altas temperaturas en los meses de verano no son ninguna novedad. Sin embargo, en los últimos años, el verano se ha vuelto, de media, más caluroso y más largo que antes. Y, con El Niño, este verano que está a punto de comenzar podría no ser una excepción.
Algunos datos ayudan a entender la magnitud del fenómeno: según el programa europeo Copernicus, 2023, 2024 y 2025 han sido los tres años más calurosos jamás registrados a nivel mundial.
En este contexto, el verano genera cada vez más preocupación. Pero si, por un lado, es imprescindible reducir a cero las emisiones que provocan este aumento de las temperaturas, por otro también es necesario empezar a hacer frente a las consecuencias del calor que ya estamos sufriendo. Y es precisamente en esta línea donde se enmarca el trabajo de la Fondazione Capellino.
Soluciones basadas en la naturaleza
La fórmula clave son las «soluciones basadas en la naturaleza» (nature-based solutions). En términos técnicos, se trata del conjunto de estrategias para reducir las emisiones y mitigar los efectos del cambio climático que se apoyan en la restauración de los ecosistemas o en otros recursos ya presentes en la naturaleza.
El ejemplo más clásico es el de los árboles. Plantados en una ladera, pueden estabilizar el suelo y reducir el riesgo de deslizamientos; en la ciudad, proporcionan sombra, reducen las temperaturas y ayudan a disminuir algunos contaminantes; y, en cualquier entorno, actúan como sumideros de CO₂, el principal gas responsable del calentamiento global.
En Florencia, Italia, la Fondazione Capellino ha comenzado a trabajar en estos temas junto con el Consejo Nacional de Investigaciones y la universidad de la ciudad. En una primera fase, los investigadores analizaron la situación actual: temperaturas medias, estado de la biodiversidad y zonas de especial riesgo. A continuación, en áreas seleccionadas, se instalaron estaciones de medición para controlar el clima y la contaminación.
Por último, se ha pasado a la fase de implementación. El objetivo es desarrollar una variedad de soluciones: árboles plantados en los lugares adecuados, por supuesto, pero también espacios de agua, superficies construidas con materiales que retienen menos el calor, pérgolas y vegetación espontánea. El proyecto sigue en marcha, pero la meta es que la ciudad esté mejor preparada para afrontar el aumento de temperaturas previsto en las próximas décadas.
Y lo que funcione, esa es la ambición, podrá replicarse en otros lugares. En Barcelona, España, la Fondazione Capellino ya ha puesto en marcha un segundo proyecto piloto con características similares. Las soluciones basadas en la naturaleza apenas han empezado a mostrar su potencial en la lucha contra el cambio climático.