A menudo desearíamos que nuestros gatos se mantuvieran jóvenes para siempre. Pero, igual que nosotros, también envejecen.
Aunque algunos sigan corriendo por casa incluso después de cumplir los 15 años, su cuerpo y sus necesidades cambian poco a poco con el paso del tiempo.
En general, se considera que un gato entra en la etapa senior a partir de los 10 años, aunque esto puede variar según su estado de salud y su estilo de vida. De hecho, algunos signos del envejecimiento pueden empezar a aparecer a partir de los 7 años.
La buena noticia es que unos cuidados sencillos pueden marcar una gran diferencia, ayudándolo a mantenerse activo, cómodo y con una buena calidad de vida durante más tiempo. Sigue leyendo para descubrir nuestros consejos y, al final del artículo, encontrarás una práctica lista de preguntas que te ayudará a cuidar mejor de tu gato.
Cuidar de tu gato antes de que llegue a la etapa senior
Al igual que ocurre en los humanos, a menudo es más fácil prevenir ciertos problemas que tener que tratarlos una vez que ya se han desarrollado.
Ofrecer una alimentación de calidad adaptada a sus necesidades, ayudar a mantener un peso adecuado en caso de esterilización o baja actividad, fomentar el juego y el ejercicio de forma regular, y realizar revisiones veterinarias periódicas son hábitos que pueden contribuir a preservar la salud del gato a largo plazo.
¿Y qué aspecto es especialmente importante en el caso de los gatos? La hidratación.
El gato doméstico desciende de un ancestro del desierto que obtenía la mayor parte del agua a través de sus presas y bebía muy poco, una adaptación a la que sus riñones siguen respondiendo hoy en día. El problema es que, actualmente, muchos gatos viven en interiores y se alimentan principalmente con pienso seco, pero conservan esa baja tendencia natural a beber agua.
Para asegurarte de que tu gato esté bien hidratado, no dudes en ofrecerle una alimentación basada principalmente en comida húmeda. Si tu gato es más de pienso, prueba diferentes texturas y sabores de comida húmeda para ver cuáles le gustan más e incorpóralas en su rutina alimentaria tanto como sea posible. También existen opciones a base de caldo o leche de cabra que ayudan a mejorar su hidratación, al mismo tiempo que le ofrecen un pequeño capricho.
Presta atención a los pequeños cambios
Los gatos son auténticos expertos en ocultar su malestar.
En la naturaleza, mostrar debilidad puede suponer un riesgo, por lo que incluso cuando sienten dolor o molestias suelen continuar comportándose con aparente normalidad.
Con la edad, la observación se convierte en una de las mejores herramientas para cuidar de tu felino. Y no hace falta ser veterinario para detectar ciertos cambios.
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- Le cuesta más saltar para llegar a sus lugares favoritos
- Duda antes de realizar ciertos movimientos
- Duerme más que antes
- Juega menos o muestra menos curiosidad
Estas pequeñas señales pueden ayudarte a detectar de forma temprana ciertos cambios que, de otro modo, podrían pasar desapercibidos.
Cuando se repiten, merece la pena comentarlas con el veterinario para entender qué está ocurriendo y valorar cómo mejorar su bienestar en el día a día.
Muchos de estos cambios pueden deberse simplemente al envejecimiento normal. El objetivo no es preocuparse ante el más mínimo cambio, sino conocer mejor a tu gato para identificar con mayor facilidad cualquier alteración en sus hábitos.
Aun así, hay señales que requieren una atención especial:
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- Come menos de lo habitual
- Se acicala con menos frecuencia o su pelaje se ve menos cuidado
- Utiliza la bandeja sanitaria de forma diferente
- Pierde o gana peso sin causa aparente
- Bebe mucho más o mucho menos que antes
Por supuesto, no se trata de alarmarse al primer signo, pero sí es recomendable consultar con el veterinario, que podrá realizar una evaluación más completa e identificar si puede haber algún problema de salud.
Las articulaciones: un tema que a menudo se subestima
Cuando pensamos en la artrosis, solemos pensar en los perros. Sin embargo, es muy frecuente en los gatos mayores. Y como los gatos tienden a expresar su malestar de forma muy discreta, un gato con artrosis no necesariamente cojea.
Puede simplemente evitar los muebles más altos, pasar más tiempo tumbado o mostrarse menos juguetón.
Para ayudarle, se puede adaptar su entorno:
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- Añadir un pequeño escalón para que pueda subir al sofá, la cama o sus lugares favoritos
- Colocar sus recursos (agua, comida, bandeja de arena) en lugares de fácil acceso
- Ofrecerle camas cómodas y accesibles
- Ayudarle a mantener un peso ideal mediante una alimentación de calidad adaptada a su estilo de vida (si está esterilizado o es poco activo), respetando las raciones recomendadas y limitando las golosinas para proteger sus articulaciones
- Optar por bandejas de arena bajas y de fácil acceso
No dudes en comentarlo también con el veterinario, que podrá proponer soluciones para ayudar a mantener su movilidad.
Su alimentación y sus necesidades pueden cambiar
Con la edad, algunos gatos se vuelven más exigentes o modifican sus preferencias alimentarias.
Muchos parecen disfrutar más de la comida húmeda, especialmente de texturas suaves como las mousses. Esto puede deberse a una mayor sensibilidad dental, a una menor capacidad olfativa o simplemente a una evolución natural de sus gustos.
Si tu gato se vuelve más «exigente», no dudes en ofrecerle distintos sabores e incluso diferentes texturas para descubrir cuáles prefiere.
La comida húmeda tiene además una ventaja importante: ayuda a aumentar la ingesta de agua y, por tanto, a mantener una buena hidratación. Un aspecto clave en los gatos, especialmente en los mayores, ya que los problemas renales se encuentran entre las afecciones más frecuentes en esta etapa de la vida.
También puede ser útil aumentar el número de puntos de agua en casa o incluso utilizar una fuente, si le resulta atractiva.
Las visitas al veterinario cobran aún más importancia
A medida que el gato envejece, los chequeos veterinarios periódicos se vuelven especialmente importantes.
Algunas enfermedades frecuentes en gatos mayores, como las renales, el hipertiroidismo o ciertos problemas articulares, pueden evolucionar durante mucho tiempo sin mostrar signos evidentes.
Una revisión periódica permite, en muchos casos, detectar estos cambios de forma temprana y actuar antes de que afecten de manera significativa a su calidad de vida.
Aunque el gato parezca gozar de buena salud, estas visitas preventivas pueden marcar una gran diferencia.
Respetar su ritmo
Por último, es importante recordar que un gato mayor sigue siendo, ante todo… un gato.
Sigue disfrutando de observar pájaros desde la ventana, explorar su entorno, jugar unos minutos, recibir caricias o simplemente descansar al sol.
Envejecer no es una enfermedad.
Muchos gatos continúan llevando una vida feliz, curiosa y cómoda durante muchos años.
El objetivo de estas observaciones y ajustes es simplemente ofrecerles las condiciones que les permitan envejecer bien, respetando sus necesidades, su ritmo… y todo aquello que forma parte de su personalidad.
Y seguir disfrutando, día tras día, de cada momento compartido 💚