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Lo que no sabíais sobre las abejas

Escrito por Almo Nature | 18-may-2026 6:50:24

«Si las abejas desaparecieran de la Tierra, al ser humano solo le quedarían cuatro años de vida». ¿Cuántas veces habéis leído esta frase, a menudo atribuida a Albert Einstein?

En realidad, el físico alemán nunca la dijo y desde el punto de vista científico no es del todo correcta. Pero el principio en el que se basa sí lo es: las abejas, al ir de flor en flor, permiten que el polen se transfiera entre las plantas, contribuyendo así a su reproducción.


Según algunas estimaciones, ¡el 35% de los alimentos del mundo no existirían si no fuera por las abejas!

Por eso, cuando las abejas empezaron a disminuir, todos nos alarmamos. El debate sobre las causas exactas sigue abierto: la aparición de nuevos virus y hongos agresivos, el cambio climático, el uso de pesticidas y la desaparición de espacios naturales. Aún así, todos estos factores han dificultado la vida de los insectos amarillos y negros y, en consecuencia, también la nuestra.

En todo el mundo, muchas personas se han movilizado para afrontar el problema. A su manera, la Fundación Capellino, propietaria de Almo Nature, también experimenta con métodos de apicultura ecológica en su finca de Villa Fortuna, en el Piamonte (Italia). Se trata de un espacio dedicado precisamente, entre otras cosas, a probar y desarrollar nuevos métodos para producir alimentos de forma sostenible y respetuosa con la biodiversidad.

EL RESUMEN

  • Las abejas, al igual que otros insectos, son esenciales para los ecosistemas en los que se producen los alimentos que consumimos.
  • Temíamos que desaparecieran, pero ahora su número vuelve a crecer.
  • El nuevo reto consiste ahora en proteger también a otros insectos polinizadores y especies de abejas menos extendidas.

La buena noticia es que estos esfuerzos globales han dado sus frutos. Hoy hay más abejas en el mundo que nunca. Basta pensar que, en solo diez años, según la agencia alimentaria de la ONU, las colmenas han aumentado más de un 25 %.

En resumen, un logro fantástico. Ahora bien, es momento de ir más allá: quizá sea menos conocido, pero otros insectos también desempeñan la misma función de polinización que las abejas, y también es necesario protegerlos. Los experimentos de agricultura sostenible de Villa Fortuna van precisamente en esa dirección.

Y, como siempre, la naturaleza nos enseña a aceptar la complejidad. Como informaba recientemente The New York Times, y recogía Il Post en Italia, hoy hemos identificado un nuevo reto. En los últimos años se ha trabajado mucho para salvar a la especie más extendida, la abeja melífera occidental, que ahora goza de buena salud. Pero no hemos logrado hacer lo mismo con las demás especies de abejas, incluso aquellas que no producen miel pero son fundamentales para la biodiversidad.

Pensemos que existen más de veinte mil tipos.

En definitiva, quedémonos con una buena noticia y con un desafío. Las abejas ya no están tan amenazadas como antes, lo que también hace más seguros nuestros sistemas alimentarios, nuestras vidas y nuestro futuro. Pero ahora el reto es proteger también a las especies restantes.