En los humedales de Europa y el Mediterráneo hay una especie que enfrenta un problema: hay demasiados machos y muy pocas hembras.
Se trata del galápago europeo o Emys orbicularis. Es una pequeña tortuga que habita cerca de aguas dulces, puede vivir durante muchas décadas y, como todos los animales de sangre fría, suele observarse principalmente cuando descansa al sol para absorber calor.
En tiempos de nuestros bisabuelos, era habitual encontrarla en humedales que se extendían desde Siria hasta Dinamarca. Hoy, sin embargo, se ha vuelto bastante más rara.
Las actividades humanas, como suele ocurrir, han dificultado la supervivencia de esta especie. La desecación de pantanos para la creación de campos de cultivo, los vertidos contaminantes en los ríos y la introducción de especies exóticas y sus parásitos han reducido e incluso, en algunos casos, eliminado por completo las colonias de Emys.
A ello se ha sumado, en algunas zonas, un fenómeno curioso.
En el Piamonte, en el norte de Italia, hay más ejemplares machos que hembras. Los científicos se han preguntado el motivo de este desequilibrio. La hipótesis apunta a que todo depende de que los huevos que logran llegar a eclosionar y, por tanto, dar lugar al nacimiento de las crías sin ser devorados por depredadores, son sobre todo aquellos que se encuentran en zonas sombreadas por la vegetación. En Emys, los huevos que se desarrollan en ambientes más frescos dan lugar al nacimiento de machos. Pero si hay demasiados machos y pocas hembras, como es lógico, mantener la población se vuelve aún más difícil.
Afortunadamente, hay quienes han decidido intentar revertir esta tendencia.
Desde hace más de diez años, el Centro Emys Piemonte se ha propuesto el objetivo de devolver a esta especie a los niveles de abundancia de la época de nuestros bisabuelos. Junto con la Autoridad de Gestión de las Áreas Protegidas del Piamonte Po, el Parque de Villa Pallavicino y el proyecto Life Urca Proemys, han puesto en marcha el proyecto Emys con este fin.
La Fondazione Capellino, propietaria del 100 % de Almo Nature y que destina sus beneficios a la protección de la biodiversidad, financiará esta iniciativa a partir de 2024.
El proyecto aún está en marcha, pero los resultados ya comienzan a hacerse visibles. Entre 2024 y 2025 se liberaron 81 ejemplares en las zonas de actuación del proyecto, contribuyendo a equilibrar la proporción de hembras en la población.
En 2025 se registraron más de 100 nacimientos, todo un récord.
En resumen, incluso allí donde una especie se acerca a la extinción local, la ciencia y una financiación adecuada pueden hacer posible su recuperación.
Y permitidnos una broma: la igualdad de género entre las tortugas también contribuye a la biodiversidad.