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Cuando adorable es sinónimo de sufrimiento

Escrito por Admin | 13-jul-2026 7:30:00

Los bulldogs franceses, con su hocico achatado. Los teckel, con su característico cuerpo alargado y patas cortas. Los gatos Scottish Fold, reconocibles por sus orejas dobladas. O los Sphynx, famosos por su aparente falta de pelo.

Es posible que, al verlos, hayas pensado alguna vez: «Qué adorables son».

Sin embargo, detrás de muchas de estas características que tanto nos llaman la atención existe una realidad que a menudo pasa desapercibida.

Lejos de ser simples rasgos distintivos, muchas de estas características son el resultado de una selección genética que puede provocar problemas de salud, dolor, enfermedades crónicas y una menor calidad de vida para los animales que las presentan.

  • Es el caso del gato Scottish Fold. Sus inconfundibles orejas dobladas no son simplemente una particularidad física, sino la consecuencia de una mutación genética que también afecta al cartílago y a los huesos de todo el cuerpo. Como resultado, muchos de estos gatos desarrollan artrosis a edades muy tempranas, sufren dolor crónico durante toda su vida y presentan dificultades para moverse.
  • Algo parecido ocurre con los bulldogs franceses o los carlinos. Su hocico extremadamente corto dificulta la respiración y limita actividades tan básicas como correr, jugar o soportar las altas temperaturas del verano. Acciones que deberían formar parte de su día a día pueden convertirse en un verdadero esfuerzo debido a su propia anatomía.

  • El teckel tampoco está exento de problemas. Su cuerpo alargado y sus patas cortas incrementan significativamente el riesgo de sufrir hernias discales, una afección muy dolorosa que, en los casos más graves, puede llegar a provocar parálisis.

Y, por desgracia, estos no son casos aislados. Existen muchas otras razas cuyos rasgos físicos extremos pueden comprometer su bienestar.

Es lo que se conoce como hipertipo: la selección genética destinada a acentuar determinadas características físicas por motivos estéticos, aunque ello suponga un perjuicio para la salud y la calidad de vida del animal.

Esto no significa, en absoluto, que estos perros y gatos merezcan menos cariño o cuidados. Al contrario. Como cualquier otro animal, merecen una vida plena y el máximo bienestar posible.

Ellos no son responsables de su aspecto ni de las decisiones que, generación tras generación, han dado lugar a estas características.

El verdadero problema no son los animales, sino seguir fomentando la cría de rasgos que hoy sabemos que pueden causarles dolor, enfermedades y sufrimiento a lo largo de toda su vida.

Precisamente por este motivo, el pasado mes de mayo la Unión Europea dio un paso importante al aprobar un reglamento que prohíbe la cría de animales con características físicas exageradas cuando estas supongan un riesgo para su salud y bienestar.

Se trata de un avance muy esperado, que ha sido recibido positivamente por numerosas organizaciones de protección animal.

El siguiente paso será concretar cómo se aplicará esta medida: qué rasgos físicos estarán afectados, cómo se evaluarán y en qué plazos deberán adaptarse los distintos Estados miembros.

Mientras tanto, algunos países ya están planteando ir más allá. En Francia, por ejemplo, se ha presentado una propuesta de ley que busca acelerar este proceso y, siguiendo el ejemplo de Noruega, prohibir la cría de determinadas razas cuyos problemas de salud se consideran inherentes a su propia conformación física.

Mientras tanto, todos podemos contribuir a impulsar este cambio. Informarnos, compartir este conocimiento con quienes nos rodean y seguir apostando por la adopción son formas concretas de promover un futuro más respetuoso con el bienestar animal.

Y, precisamente por amor a estos perros y gatos, es importante no fomentar la compra de razas con rasgos extremos que puedan comprometer su salud.

Porque quererlos de verdad significa mirar más allá de la apariencia y poner siempre su bienestar y su calidad de vida por encima de cualquier preferencia estética.